miércoles 25 de enero de 2012

Mi Santo


Hola de nuevo, soy Antonio Escobedo Bermudez:

Hoy me gustaría contaros algo sobre mi santo: San Antonio Abad.

San Antonio Abad, nació en Egipto. Era de buena familia. Cuando creció y empezó a avanzar en la edad, no quería ir a la escuela, él lo que realmente quería era llevar una simple vida de hogar.

Por supuesto iba a la iglesia con sus padres, era extraño que allí no mostrase el desinterés de un chico que tenia desprecio por otras cosas. Al contrario, Antonio obedecía a sus padres y cada cosa proclamada en el evangelio la guardaba cuidadosamente en su corazón. Después de la muerte de sus padres se quedó solo con su hermana menor.

En un momento determinado unos monjes le pidieron una conferencia, el les dijo:

"Debemos además tener en cuenta que si no dejamos estas cosas por el amor a la virtud, después tendremos que abandonarlas de todos modos y a menudo también, como nos recuerda el Eclesiastés" (2,18; 4,8; 6,2), a personas a las que no hubiéramos querido dejarlas. Entonces, ¿por qué no hacer de la necesidad virtud y entregarlas de modo que podamos heredar un reino por añadidura? Por eso, ninguno de nosotros tenga ni siquiera el deseo de poseer riquezas. ¿De qué nos sirve poseer lo que no podemos llevar con nosotros? ¿Por qué no poseer mas bien aquellas cosas que podamos llevar con nosotros: prudencia, justicia, templanza, fortaleza, entendimiento, caridad, amor a los pobres, fe en Cristo, humildad, hospitalidad? Una vez que las poseamos, hallaremos que ellas van delante de nosotros, preparándonos la bienvenida en la tierra de los mansos. (Lc 16,9; Mt 5,4).

Rezemos pues por la unión de los cristianos, y por San Antonio para que nos ayude a llevar un camino simple.