domingo 10 de mayo de 2009

De vuelta a casa

Hola a tod@s los seguidores de este blog, ¿como estáis?

Espero que todos estéis estupendamente. Ya hacía tiempo que no escribia en el blog, debido a que llevaba mucho tiempo sin estar en el seminario por cuestiones de salud.
Pero ahora que tengo tiempo y ya me resituado en el tema de los estudios y la vida del seminario tenía ganas de escribiros unas lineas.

Durante todo este tiempo que he estado en mi casa, de visitas a médicos y hospitales, haciendome pruebas... han sido momentos muy díficiles para mí, pero en los que en todo momento me sentido acompañado por aquel por el que dije ¡SI! a entrar al seminario y formar parte de esta comunidad, Jesucristo.
Curiosamente todo coincidió con el tiempo de Cuaresma y de la Semana Santa, y la verdad es que me sentía acompañado en todo momento por el Crucificado, por aquel que por amor entregó su vida en la Cruz.

También ha sido maravilloso saber que tenía a muchas personas rezando por mí y esto me ha dado fuerzas para no redumbarme en los momentos más díficiles. Saber que toda la comunidad del seminario estaba rezando por mí, que me tenían presente en su oración me ayudado mucho. Sin duda he podido experimentar el poder de la oración en mi propia vida, gracias a ella he podido enfrentarme y superar momentos duros y complicados.
La verdad que muchas gracias a todas las personas que habéis rezado por mí, que estado presente en vuestra oración porque sin duda me ayudado muchísimo.

Cuando volví el día de San Vicente me sentí como en casa, tanto los formadores como mis hermanos seminaristas me acogieron con mucha alegría y mucho cariño, y la verdad es que todo esto ha facilitado mucho el volverme adaptar a esta vida de seminario.

Durante todo este tiempo han pasado muchas cosas en mi vida... pero os voy a contar una experiencia que me tocó el corazón, que fué el Festival Vocacional de la Canción de este año.
Nunca había ido y si os soy sincero no tenía mucha idea de lo que se hacía allí... y la verdad es que me sorprendió me encontre con un ambiente festivo, con muchos jóvenes y ha pesar de que eramos diferentes, que veniamos de diferentes movimientos y parroquias todos estabamos reunidos por una misma y única causa, Jesucristo.

En el ambiente se sentía la presencia de Dios, en la alegría, en la sonrisas de todos aquellos que estabamos allí... cada canción era una oración, era sentirse junto a Jesús, era sentir la alegría de su resurrección.
Sin duda fue un día maravilloso e inolvidable, una nueva experiencia de Dios que muchos guardaremos en nuestro corazón.

Un abrazo,

Raúl Marzal

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se te echaba de menos Raúl!!!!

semiM dijo...

Nos alegramos mucho de volver a tenerte entre nosotros hermano!!