Aunque hoy es el último día de clase, la despedida en el seminario la vivimos el sábado.Poco a poco las habitaciones iban quedándose vacías, el típico ir y venir, se silenciaba ...
Cada uno iba despidiéndose a su manera... algunos con las ganas de dejar atrás exámenes y tensiones, ansiaban irse; otros teniendo más presente todo lo vivido, parece que les costaba...
unos un "adiós", otros un "gracias por todo", otros, un abrazo, y otros ¿dónde están? ya se ha ido...
Es curioso lo mucho que dice de cada uno la forma de despedirse de los sitios y de las personas con las que has convivido tanto tiempo y de una manera tan profunda... pero eso, es otro tema.
Ahora comienzan las vacaciones, y con ellas comienza la posibilidad de ir descubriendo lo que se ha asumido e interiorizado. Aquel que ha dado sentido a todo, no se queda en las paredes de esta casa, por lo que la oración, el servicio a los demás, el saber encontrarlo en los más desfavorecidos, el continuar formándonos, estudiando... será signo evidente de que la vocación va configurando nuestra vida y de que este año ha ido dejando huellas de vida eterna.
Como sabéis el lunes comienzo un mes de ejercicios espirituales, es el gran regalo que Jesús me ha concedido: "Llamó a los que quiso para que estuvieran con él..." No es un mes de plantearse, de programar, de... es un mes de estar con Jesús y de dejarse sorprender por su amor.
Rezad por mí, que me deje, yo rezaré mucho por vosotros.
Un abrazo.
Javier



