Acabo de llegar de Santiago y no me resisto a comenzar a compartir la experiencia que se nos ha regalado estos día.
Como sabéis los del Menor llevamos unos años haciendo con los de Bachillerato el camino de Santiago, pero este año el camino ha sido muy distinto ya que junto a los seminaristas se ha invitado a unirse a todos los alumnos de II de bachillerato del Colegio.
Desde el principio la acogida fue buena, muy buena. Pronto algunos confirmaron que vendrían y comenzamos a poner en marcha el engranaje, más complejo por el número y la realidad del grupo, del Camino`12.
Como podéis imaginar muchos eran los "miedos", que nos asaltaban a los que lo teníamos que preparar, pero especialmente uno era más fuerte.: ¿Cómo ayudarles a vivir el camino en toda la plenitud? ¿Cómo no aguar la invitación a encontrarse con Jesús en este camino y a vivir como Hijos de la Iglesia?... varios fueron los intentos de "plan de campamento", temas, actividades, oraciones... y como siempre nos sale la vena "mediocre" ¿será mucho? ¿se aburrirán? ¿lo entenderán?.... uffff... Ha sido espectacular!!!! Oraciones, actividades, reuniones, Eucaristías, Confesión... todo era acogido con intensidad, como esponjas con ganas de ser empapadas y con una capacidad sorprendente de recibir del que realmente llena.
He de reconocer que para mí han sido días tremendamente "sacerdotales" empezar el día con la oración, caminar junto a ellos, confesar sin parar todas las etapas, curar por las tardes las heridas de los pies, celebrar la Eucaristía, proponer las actividades, gozar en las asambleas y disfrutar mucho, mucho, del regalo de cada uno de ellos, siendo testigo de como Dios se iba haciendo compañero de Camino e iba abriéndoles los ojos y tocándoles el corazón.
Continuará...




